La Carretera No Esta Pavimentada
La Carretera No Esta Pavimentada
La semana pasada murió un icono de la historia americana en los medios de comunicación y el periodismo. Walter Cronkite nació Noviembre 4 del año 1916 en una era en que los Estados Unidos se reinventaba ya que la economía había caído tanto que ya solo había posibilidad de ir hacia arriba. Eso ocurrió entre 1932 y 1933, justo cuando Walter Cronkite salía de la Preparatoria en ruta a la universidad. Los tiempos no eran fáciles en esos días. Todos tenían que luchar para salir adelante. Sabemos que como cualquier ciudadano Walter Cronkite tenia sus sueños y sus aspiraciones pero también sabemos que los tiempos difíciles siempre han sido más difíciles para el inmigrante y en particular para el hispano. Admiro lo que hizo Walter Cronkite con su carrera pero la verdad es que el tenia la carretera pavimentada y con la ventaja de un carro deportivo que manejar en ese camino. Déjenme aclarar algo horita, la columna de esta semana no es para chotear o hacer menos a un gran hombre, es para hacer una reflexión respecto de que todos nosotros como hispanos no hemos tenido las mismas oportunidades que la mayoría de los anglosajones.
Para Cronkite el camino estaba pavimentado, para nosotros la carretera tiene baches y piedras inmensas. Piedras que en ocasiones fueron puestas ahí por esos que nunca han creído que nosotros merezcamos avanzar en nuestras vidas y nuestras carreras al mismo nivel que el anglosajón.
En los 1930’s y hasta hace poco las carreteras para las diferentes etnicidades ha sido desigual. Uno lo puede comparar a las carreteras de México hoy día. La vía libre no te cuesta, pero, buena suerte en el camino compadre, porque quizás nunca llegues, ya que te tienes que enfrentar a esos obstáculos que se presentan en esos inseguros caminos. La carretera con las casetas siempre es mejor. Es mantenida por el gobierno y con dinero para pagar, pues viajas sin preocupaciones y a alta velocidad.
Su servidor nació en 1959 y para 1967 fui trasladado a una escuela con el fin de no segregar en las escuelas y permitir la mezcla del hispano y otras minorías con los anglosajones. El problema era que personas como yo sufrimos el racismo en toda su fuerza. Los profesores eran injustos y los demás niños ejercitaban lo que sus padres les enseñaron. “Trata diferente a las minorías porque no son como nosotros.” “No tienen la misma habilidad.” O como muchos le veían, y desgraciadamente unos todavía lo ven, las minorías son genéticamente inferiores al anglosajón. ¡Increíble, pero es verdad mi gente!
Sabiendo lo que se, viviendo lo que viví, he hecho un análisis adecuado de lo que hemos vivido aquí en los Estados Unidos De América. El país dé los sueños que se cumplen para algunos y que se convierten en pesadilla para otros.
Cubrí este tema en mi programa de radio y recibí comentarios a favor y en contra. Unos decían que ellos habían sufrido ese racismo. Ese doble estándar. Otros me decían que estaba desanimando a jóvenes que quieren creer en el sistema americano. Créanme, no cuento lo que se y lo que vi y lo que he vivido por desanimarlos. ¡Lo cuento porque es la verdad mi gente!!! ¡No me lo contaron!!! Lo he estado viviendo por los últimos 47 años ya que llegue a este país a la tierna edad de 1 año y medio. Quiero dejar claro que poco a poco nosotros estamos forzando un cambio en estos Estados Unidos. El único modo de forzar un cambio en un sistema fracasado o injusto es reconocer los defectos del sistema y hacer conciencia entre el pueblo. No podemos caminar en cascarones de huevos por no ofender. Tenemos que abrir el dialogo sobre este tema para causar conciencia y que eventualmente se den esos cambios que van a pavimentar la carretera para nosotros los Hispanos. Si nada mas hemos aprendido de la carrera de Walter Cronkite vamos a recordar que el era uno de los maestros de dialogo.
Carlos Galindo es un comentarista político respetado y bien conectado en la escena política estadounidense y puede ser escuchado de lunes a viernes de 7-8 AM en 1540 AM. Web:www.carlosgalindo.com/ Correo electrónico a:hablandoclaro@carlosgalindo.com
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